¿Y por qué seguir preguntándote? ¿Qué es mañana? ¿En quién piensa la persona a la cual vos estás pensando? ¿Cuántos minutos más te quedan? ¿Cuánto tiempo perdiste pensando en lo que será? ¿Cuántos litros de agua perdiste por no fijarte en lo importante? ¿Cuántos noches te quedaste mirando las estrellas? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a las personas con las que vivís "te quiero"? ¿Hay algo más que odio allá afuera? ¿Sabés por qué lo hacés? ¿A qué hora tenés que hacerlo? ¿Por qué medir tu tiempo? ¿Por qué pensás que alguien tiene la respuesta? ¿De qué color ves el cielo? ¿Cuántas fotos sin cámara recordás? ¿Pensás en lo que hiciste o en lo que dejaste de hacer? ¿Qué es lo prohibido? ¿Cuántas veces al día pensás en vos? ¿Qué tan alto podés llegar? ¿Qué tan insignificante te creés? ¿Qué es el amor? ¿Sos ajeno a lo que te rodea? ¿Cuándo te despertás? ¿Cómo te dormís? ¿Cuántas hojas podés llenar con tus pensamientos? ¿Ahora qué decís?
Pasás toda la vida tratando de descifrar los mensajes encontrados.
Y aunque te llenás la boca diciendo que ella es una tarada querés ser así.
No sos. No sos. Hasta que sos. Te odio por eso.
Llorás. Hablás. Callás. Designás.
No sos. No sos. Hasta que sos. ¿Quién sos?
Vomitaste tu autoestima, sangrás lágrimas secas. No te olvides tan pronto de tus huesos.
No podés sostener el vacío. Ya estás adentro de él.
No lo habitás. Lo bañás con ácido muriático. Y seguís tragando.
No sos. No sos. Hasta que sos. Te odio por eso!
Llorás. Hablás. Callás. Designás.
No sos. No sos. Hasta que sos.
¿Creíste tener la autosuficiencia?
¿Quién sos?No sos. No sos. Hasta que sos. Te odio por eso.
Vos no sentís por vos. Atravesás con pieles ajenas.
¿Quién sos? ¿Qué decís?
Me río de vos. Con mi tragedia.
Tantas preguntas que sostienen tantas respuestas. Lo único que ahora retorna en mi cabeza es que una persona sola no puede con todo. No tengo tanto resentimiento con la vida. Me toca sentir así y no lo logro cambiar. El día que acostumbré mi cerebro para dejarlo ir se quedó y me hostigué demasiado. Ahora lo acostumbro a la presencia y simplemente despega como si nada, sin palabras reales. No creo terminar de entender a la gente y sus emociones. Yo nunca las pude controlar. Digo, las emociones ... ah, tampoco las situaciones. Mi vieja dice que mi problema es que no maduré todavía ... creo que a veces me encargo de evitarlo. Cada minuto que pasa me doy cuenta de lo triste que puede ser todo si empiezo a mirarlo como un adulto. No quiero perder esa inocencia que me lleva a tantos ratos felices.
