25 February 2007
Para F.
"Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos. Que voy a ver a las personas que me rodean con sorpresa y asombro, alegre por descubrir que están a mi lado compartiendo una cosa llamada amor, una cosa de la que se habla mucho pero se entiende poco.
Un día de estos subiré al primer autobús que pase delante mío, sin preguntar a donde va, y me bajaré en cuanto vea algo que me llame la atención. Pasaré por delante de un mendigo que me pedirá limosna. Tal vez le dé, o tal vez piense que se la gastará en bebida y siga adelante, oyendo sus insultos, y entendiendo que ésa es la única forma que él tiene para comunicarse conmigo.
Pasaré por delante de alguien que está intentando destrozar una cabina telefónica. Tal vez intente impedírselo, o tal vez entienda que hace eso porque no tiene con quién hablar al otro lado de la línea, y de esa forma intenta espantar su soledad.
En cada uno de estos 365 días miraré a todo y a todos como si fuese la primera vez, sobre todo las cosas pequeñas, a las que ya estoy tan acostumbrado que he olvidado la magia que las envuelve. Miraré las teclas de mi ordenador, por ejemplo, y veré que se mueven con una energía que no comprendo. O la página que aparece en la pantalla, y que hace mucho que no se manifiesta ante mí de manera física, aunque yo crea que estoy escribiendo en una hoja blanca, donde es fácil corregir con sólo pulsar una tecla.
Al lado de la pantalla del ordenador se acumulan algunos papeles que no tengo paciencia de poner en orden, pero si descubriera que esconden novedades, todas estas cartas, impresos, recortes y recibos ganarían vida propia, y tendrían historias curiosas que contarme, historias sobre el pasado y el futuro. Tantas cosas en el mundo, tantos caminos recorridos, tantas entradas y salidas en mi vida.
Este año voy a ponerme una camisa que suelo llevar, y por primera vez voy a fijarme en su etiqueta, en la forma en que fue fabricada; por primera vez voy a intentar imaginar las manos que la diseñaron, así como las máquinas que transformaron ese diseño en algo material, en algo visible.
Incluso las cosas a las que estoy habituado, como el arco y la flecha, la taza de café de la mañana, las botas que después de mucho uso se transformaron en una extensión de mis pies, se revestirán de misterio del descubrimiento.
Este año quiero que todo lo que toque mi mano, vean mis ojos, pruebe mi boca, sea ahora diferente, aunque haya sido igual durante muchos años. Así, dejarán de ser naturaleza muerta, y pasarán a transmitirme el secreto para estar conmigo tanto tiempo, y manifestarán el milagro del reencuentro con emociones que la rutina ya había degastado.
Uno de estos 365 días quiero mirar por primera vez al sol, si mañana hace sol; a las nubes, si mañana está nublado. Por encima de mi cabeza existe un cielo al que la humanidad entera, a lo largo de miles de años de observación, dió una serie de explicaciones razonables. Después olvidaré todas las cosas que aprendí respecto a las estrellas, y estas se transformarán de nuevo en ángeles, o en niños, o en cualquier cosa que me apetezca creer en el momento.
El tiempo y la vida han ido transformando todo en algo perfectamente comprensible, pero yo necesito del misterio, del trueno que es la voz de un dios encolerizado, y no una simple descarga eléctrica que provoca vibraciones en la atmósfera. Quiero de nuevo llenar de fantasías mi vida, porque un dios encolerizado es mucho más curioso, interesante y aterrador que un fenómeno físico.
Y por último, quiero verme a mí mismo, cada uno de estos 365 días que están por venir, como si fuese la primera vez que estuviese en contacto con mi cuerpo y mi alma.
Quiero ver a esta persona que camina, que siente, que habla como cualquier otra, quiero admirar sus gestos más simples, como conversar con el cartero, abrir la correspondencia, contemplar a su mujer durmiendo a su lado, preguntándose con qué estará soñando.
Y así, seguiré siendo lo que soy y lo que me gusta ser, una constante sorpresa para mí mismo. Este yo que no fui criado por mi padre ni por mi madre, ni por mi escuela, sino por todo aquello que viví hasta hoy, lo que olvidé de repente y lo que estoy descrubriendo de nuevo."
