Ramal/Int: 0418 Legado chofer: 0000
Destino: Incierto. Muy incierto.
Eran cerca de las 17 horas y venía desplomada en el asiento del ómnibus como si hubiera tenido que caminar hasta terminar de leer “La Guerra y la Paz”.
¿Qué escuchaba: el freno del transporte seguido de puteadas interminables no solo por parte de los que iban parados sino también por los que se ganaron la lotería de los asientos; o “Humo Rojo” en mi reproductor de música? ¿Qué esperaba: dormirme o mantenerme alerta para darle el asiento a la decena de mujeres que subían embarazadas y/o con niños pequeños, ancianos, etc.? Pensaba mal… como en un futuro tan dulce que jamás existiría… Creo que es ahora, se me ocurría y afuera el paisaje pasaba sin gritarme la salida del laberinto en el que estaba nuevamente.
Salgo a caminar…
Mas temprano, iba y venía, subte, calles, avenidas, cordones… con la mirada perdida, en cada uno de los que pasaban por mi lado, no sé por qué la velocidad de las cosas, ni por qué aceleré mis pasos también. No sabía si escuchaba el rugir de la ciudad, el nene que lloraba porque la madre lo sacaba de los pelos de un negocio, Blondie, las cosas que me decían los tipos de traje y corbata con la mirada…
Lo que más enojo me daba era que te veía en cualquier esquina, en cualquier mensaje de texto, en cualquier coche de la línea verde. Tu comportamiento es tan absurdo últimamente.
Y el asfalto no me facilita la ausencia en mi cerebro.
La ciudad es un fabuloso bullicio. Cuando empiece a entenderla, descubrirla, odiarla y enloquecerla, seguiré…