04 September 2008

Ooooh Hesse !

Estaba completamente desorientada. Sólo había una cosa segura en mí: la voz de mi interior, mi sueño. Sentía el deber de seguir ciegamente sus imperativos, aunque me costaba mucho esfuerzo y me revelaba a diario contra ellos. <¿Quizás estoy loca? -pensaba muy a menudo-, ¿Quizá no soy como los demás?>. Sin embargo, era capaz de hacer todo lo que hacían los demás. Con un poco de aplicación y trabajo podía leer a Platón, resolver problemas de trigonometría o seguir un análisis químico. Pero había una cosa de la que no era capaz: arrancar la meta vital que se ocultaba oscuramente en mi interior y plasmarla ante mis ojos, como lo hacían todos aquellos que sabían perfectamente que iban a ser profesor o juez, médico o artista, cuánto tardarían en llegar y qué ventajas tendrían. Yo no podía. Quizá también tuviese que buscar y buscar durante años, sin llegar a nada, sin alcanzar ninguna meta. Quizá llegase a una meta, pero a una meta horrible, peligrosa y mala. Yo sólo intentaba vivir lo que pugnaba por salir de mí misma; ¿por qué resultaba tan difícil?